
Un estudio revolucionario sacude los cimientos de la egiptología tradicional
Giza, Egipto – Un ingeniero italiano de la Universidad de Bolonia ha lanzado una bomba que podría reescribir por completo la historia de la humanidad: la Gran Pirámide de Keops (Khufu), el monumento más icónico del mundo antiguo, no fue erigida por los faraones del Antiguo Egipto alrededor del 2560 a.C., sino que podría remontarse a decenas de miles de años atrás, ¡hasta el Paleolítico Superior!
El ingeniero Alberto Donini, autor del informe preliminar titulado «Preliminary Report on the Absolute Dating of the Khufu Pyramid Using the Relative Erosion Method (REM)» (publicado en enero de 2026 en plataformas como ResearchGate, Preprints.org y Zenodo), ha desarrollado un método innovador llamado Relative Erosion Method (REM). Este enfoque compara el desgaste por erosión en bloques de piedra caliza que han estado expuestos desde la construcción original con otros que permanecieron protegidos por el revestimiento exterior hasta hace solo unos 675 años (retirado en la Edad Media tras un terremoto).
Donini midió 12 puntos clave en la base de la pirámide y obtuvo resultados impactantes:
- Las estimaciones varían enormemente: desde unos modestos 5.700 años hasta ¡más de 54.000 años de exposición!
- El promedio arroja 24.900 años antes del presente (aproximadamente 22.900 a.C.).
- Con un 68,2 % de probabilidad, la construcción se situaría entre 8.954 a.C. y 36.878 a.C., ¡lo que la coloca en plena Edad de Piedra y podría llegar a 40.000 años antes de Cristo en el extremo superior!
¿Keops constructor o simple restaurador?
El estudio sugiere que el faraón Keops no construyó la Gran Pirámide, sino que la encontró ya erigida y la renovó o se apropió de ella, al igual que posiblemente ocurrió con otras estructuras en la meseta de Giza. Según Donini, «alrededor del 20.000 a.C. existía en Egipto una civilización capaz de erigir al menos la pirámide de Khufu», desafiando todo lo que sabemos sobre el desarrollo tecnológico de la humanidad prehistórica.
Este hallazgo preliminar, autofinanciado por el propio autor y aún no revisado por pares, ya ha generado un torbellino en medios internacionales como Daily Mail, IFLScience, Arkeonews y National Geographic Historia. Mientras la egiptología oficial defiende la datación tradicional basada en inscripciones, radiocarbono y registros históricos (alrededor de 4.560 años de antigüedad), Donini argumenta que los patrones de erosión por lluvia, viento y agentes químicos revelan una historia mucho más antigua y misteriosa.

¿Una civilización avanzada olvidada?
Si se confirma, esta hipótesis abriría la puerta a preguntas demoledoras: ¿Quiénes fueron los verdaderos constructores? ¿Cómo lograron una precisión arquitectónica tan asombrosa en una era de cazadores-recolectores? ¿Y por qué la historia oficial ha ignorado estas evidencias geológicas durante tanto tiempo?
El informe completo está disponible gratuitamente en ResearchGate y Zenodo (DOI: 10.5281/zenodo.18315238). Donini invita a la comunidad científica a replicar y expandir sus mediciones para validar o refutar sus conclusiones.

La Gran Pirámide ya no es solo una tumba faraónica… ¡podría ser el último vestigio de una era perdida de la humanidad!
¿Estamos ante el mayor descubrimiento arqueológico del siglo? El debate apenas comienza.
